... fue lo que escuché que decían hoy unos pibes en el bar, mientras mirábamos el partido por la Champion League del Barça contra el Bayern Munich, ante el arranque de ira del director técnico del azulgrana frente al a injusticia de un penal no cobrado. Quién pudiera ser Samuel Eto´o, Lionel Messi o Carles Puyol para que me dirigiera este pedazo de hombre. Cuando llegué acá una de las primeras cosas que aprendí en catalán es que "guardiola" quiere decir "hucha". Y que en castellano "hucha" quiere decir "alcancía".
Me desperté y era tarde. Me preparo en tiempo record. Salgo lo más rápido que puedo de casa y la mañana de sol me acompaña en la subida por la calle Muntaner hasta mi trabajo. Barcelona se despierta. Prendí la cámara, y aunque se cortaba cada 30 segundos, me acompañó en el hasta ahora solitario trayecto. Este es el camino que va desde Muntaner nº83 hacia Santaló nº10. Tiempo real. Ahora no voy más sola.
El primer contacto que tuve con la muerte lo recuerdo gracias a una anécdota que me contó mi madre. Cuando tenía entre 3 y 4 años me regalaron mi primera mascota. Era un pez. Vivió lo que vive un pez en una pecera en Mar Antártico, hasta que un día mamá lo encontró flotando en la superficie. Como primera hija, primera sobrina y primera nieta de la familia, nadie sabía cómo era que había que presentarle la muerte a una niña. Que se fue, que no lo vamos a ver nunca más. No lo iba a poder comprender y cualquier paso en falso podría generarle un trauma para el resto de su vida.
Mi hasta entonces inexperiente madre, para que cuando al volver de la escuela no me encontrara con la implacable imagen de un pescado flotando en la superficie de una triste pecera, la vació y colocó el pececito muerto en una caja de fósforos para vivir junto a mí mi primer ritual de un entierro y me esperó para darme la noticia. Llegué de la escuela como cada día y me senté a merendar. Rato después descubrí que la pecera estaba vacía.
La angelical Valentina de escasos centímetros le preguntó a su madre qué había pasado. “Vale, el pececito no está más con nosotros: se murió y se fue al cielo…”. Valentina la escuchaba atentamente con los ojos bien redondos mientras su mamá con toda la dulzura del mundo trataba de transmitir de la forma menos dolorosa la idea más dolorosa y definitiva de todas.
Luego de un silencio, su hija le pregunta. “¿Y donde está el pececito, mamá?”. Y mamá responde “En ésta cajita. Lo guardé así hacemos un pocito y lo enterramos en el fondo”.
Valentina le contesta “¡Ay mamá, qué asco… tirá eso por el water!”
Antes de irme de Montevideo, una persona que me conoce lo suficiente me dijo: “Vale, vos te vas ahora y va a volver otra persona. Éste viaje que vas a hacer te va a cambiar tanto que cuando vuelvas, ya no vas a ser vos”.
Este comentario no tenía ninguna connotación negativa, y en el momento no lo entendí, y hasta me enojé diciendo que me parecía una pavada y que siempre voy a seguir siendo la misma y que ese cliché de “los viajes te abren la cabeza” me tenían harta y los encontraba bastante prediseñados y pelotudos.
Con el correr de los días, los meses (ya van 6, parece mentira…) empecé a entender el verdadero significado de ese comentario, que no me voy a poner a explicar acá porque no creo que pueda encontrar las palabras que se acerquen a describir lo que quiere decir.
La realidad es que estoy cambiada en varios aspectos y paso explicar el lado más frívolo y superficial del cambio, el más fácil y el más evidente de notar. Luego del fracaso amoroso públicamente conocido, como soy tan sanita, canalicé mi angustia con la comida; nada de cigarrillos, alcohol u otros vicios refugio de grandes penas. Tengo por lo menos 5 kilos de más y si no se nota, ahórrense la cortesía: es que solo pongo las fotos donde no se nota mi patético sobrepeso. Tengo hambre todo el día y la sensación de saciedad la perdí hace mucho tiempo, no dejo de comer hasta que me empiezo a sentir mal de lo llena que estoy. Cualquier cosa sirve: galletitas, pan con queso, leche condensada, todo me viene bien.
Estoy adicta al facebook: luego de meses de oponer resistencia ya que no me interesa estar metida en el chusmerío diario y esto de estar contando qué estoy haciendo, por la necesidad de ver la fecha de cumpleaños de una amiga que no podía encontrar en ningún lado y me daba vergüenza reconocerle que me había olvidado, parí a mi usuario con mi nombre y mi apellido. El hecho es que sí, no lo cerré y empecé a vivir este mundo del que voluntariamente había decidido quedarme por fuera. Entonces descubrí que sí, que me interesa saber TODO de gente que por temas técnicos no puedo llamar todos los días ni de arreglar para tomar una en la rambla. Me interesa a donde van, qué hacen, quienes tienen como amigos, y sobre todo, si subieron alguna foto. No quiero extenderme más porque mi relación con el facebook amerita un post aparte.
Me fanaticé con Sex and the city: yo que jamás pude esbozar una sonrisa mirando (poquísimas veces y durante escasos minutos) “Friends”, ahora no puedo parar de fijarme cuándo lo pasan denuevo y quedo con temblequeos cada vez que termina un escueto capítulo, porqué será que son tan cortos? Para dejarnos en lo mejor con ganas de más?
También he adquirido nuevos hábitos con respecto a la comida: un café con leche después de almorzar. Sé que es raro, nunca lo había hecho, pero me acostumbré y es típico catalán. También uso jabón líquido en vez de jabón en barra. Cuando llegué a Barcelona con mi jabonera amarilla, vi que en las duchas de la gente en vez de una barrita resbalosa en un azulejo, existen frascos grandes de diferentes jabones perfumados en formato líquido. De la misma forma, esponjas de esas que son como red ofician de aplicador. Me divirtió la idea y así fue que me compré mi Palmolive “olor a verano” que denominé por su evocación al agosto. Se me terminó hoy y voy a ver si cambio de fragancia para una más invernal.
Por último lo más predecible: se me pegaron un montón de palabras y frases de acá. Creo que la primera fue móvil en vez de celular, y no me resistí al cambio cuando por acá me preguntaron “porqué le dicen celular”. No supe qué responderle. Autobús en vez de ómnibus, dinero en vez de plata, calles en vez de cuadras, flipé en lugar de piré, ordenador en lugar de computadora. Creo que esas son las que me salen involuntariamente, porque hay otras que las digo por el éxito de la comunicación, porque aunque no me crean, muchas veces no me entienden. De todas formas, sepan que en cuanto vuelva seré el hazmerreír de todos y van a tener para cagarse de la risa un buen rato de esta pseudo catalana.
De todas formas no se asusten o no se hagan ilusiones, a pesar de estos nuevos hábitos o nuevas formas de conducta y de otras revoluciones menos tangibles, hay cosas que no cambian ni cambiarán nunca.
Estuvieron Vale, Vico y Saba en Barcelona desde el domingo 25 de enero hasta el viernes 30 a las 12 del mediodía (Saba llegó el miércoles). Las volví a ver después de 10 meses, el día que ellas se fueron a Irlanda. Vinieron y si bien las noté más grandes, más mujeres, más lindas y con alguna que otra experiencia de vida arriba, (y alguna canita jejeje), están igual que siempre y llenaron de luz Barcelona. Al segundo día ya no tenía voz de tanto reírme, de tanto hablar. Me contaron de su viaje, de su experiencia en Dublín, de sus momentos más lindos y más feos, todo tan fresquito, tan recientemente vivido. Compartirmos nuestras bitácoras de viaje, nuestras lágrimas, nuestros miedos y nuestras sensaciones más viscerales. Las disfruté a morir y despertaron un lado mío que estaba anesteciado de tanta soledad y de tener a mis amigos tan lejos. Y me recordaron lo lindas que son y el lugar tan importante que ocupan en mi vida, ellas y las que están en Montevideo. Y se fueron y me dejaron tan solita. Gracias por esa sobredosis de alegría. Las quiero amigas, gracias por hacerme tan feliz. Hasta la vuelta, nos encontramos en el Bacilón.
Hurgando en el cajón de los recuerdos de youtube, me vengo a reencontrar con esto después de años.. superado el shock acá está...
Por favor!! lo que veíamos de niñas!!
Bastante trolas las Nubeluz como para dar mensajes moralistas tan contundentes. Se ve que ellas no hicieron caso a la letra de la canción... La comparto y disfruten del viaje en el tiempo...
(la coreografía la recordaba al día de hoy!!... seguro que Luli también!!)
CUIDADO!
Si te invitan en alguna fiesta algo extraño de tomar es mejor que digas "no gracias amigo, ya se me pasó la sed". (¿¿¿???)
Y si estás parado en una esquina y te fuerzan a fumar diles que todo eso ya pasó de moda, que nadie lo hace ya.
Cuidado mira bien a todos lados a veces la gente se porta mal, muy mal. Cuidado que tu cuerpo es sagrado a veces los amigos hacen mal, muy mal. Cuidado! A veces es mejor, es mejor decir que no.
Cuidado! Se prudente, ten cuidado! Cuidado! Mira bien a todos lados! Cuidado!
Si alguien se te está acercando mucho y te hace ruborizar mirale a los ojos, muestrale tu enojo y pronto se alejará.
Todo empezó días atrás, haciendo una especie de balance de todo lo que fue para mi el 2008. Desde aquellos primeros días de enero y playa en Valizas junto a los Cuatro Pesos, hasta estos últimos días de diciembre con frío y soledad en Barcelona y todo, absolutamente todo lo que pasó en el medio. A todo esto, vuelve el Chino de Uruguay con un paquetito de regalos: anécdotas, lugares, gente, fiestas, imágenes y literalmente un paquetito de regalos. Regalos de Mamá, de Siby y de Luli. Regalos removedores. A lo que yo, con todo esto ya me sentía un plancha del Parque Rodó parado en el medio del Rock and Samba de las emociones.
Como si fuera poco, o por ahí un desencadenante de este estado, se acercaba el final del año, la noche vieja como le dicen acá, y yo no tenía ningún plan interesante. No es que no hubiera planes, el tema es que el 2008 no se merecía ser despedido así nomás y no me parecía que ninguna de las propuestas fuera de su talla. Ir al Parc Guel ( mi lugar preferido de Barcelona) a hacer un picnic nocturno iba a resultar un fracaso por el frío y por la falta audaces que quieran acompañarme. Entonces fue en la noche del 30 que en casa charlando con Federica resolví que lo que yo verdaderamente quería hacer y el plan original que se vio abortado por falta de dinero, era pasar la transición de año en la Puerta del Sol. El tema era que ir hasta Madrid estaba determinado por dos factores tan preciados en estos días como son el tiempo y el dinero. No tenía ninguno de los dos.
Entonces, evaluando poco y dejándome llevar por la adrenalina que significaba la locura de irme sola hasta Madrid, llegar detarde para despedir el 2008 rodeada de una multitud con 12 uvas en sus manos frente a un reloj, pasarme toda la noche de fiesta y al otro día volverme, y sabiendo que aunque después tuviera que hacer malabares con el dinero sabía que no me iba a arrepentir, me di cuenta que en realidad ya había tomado una decisión y era que me iba a Madrid.
Federica con los ojos gigantes y reconociendo que era una locura, no dejó de darme para adelante e incluso hasta ofrecerme dinero por si no me alcanzaba.
Además estaba mi amigo Jaime allá que se volvió a su tierra natal hace unas semanas, y que sabía que me podía quedar en la casa de él. No le dije nada y decidí darle una sorpresa llamándolo apenas llegara.
Entré en internet y vi que el ómnibus salía a las 10 de la mañana y llegaba a la terminal Avenida América 8 horas después, haciendo paradas como Zaragoza entre otras.
Preparé la mochila, puse ropa y abrigo, me hice unos refuerzos envueltos en papel aluminio, rellené una botellita de plástico con vino para el brindis, agarré las pinturitas (siempre tienen que venir conmigo, nunca se sabe lo que va a pasar) y me fui a dormir sobregirada a eso de las 4 de la mañana. Al otro día venía el plomero a las 8!!!
Ese último día del 2008 me desperté y todo pudo fluir con normalidad. No faltaron los sustos de último momento, las equivocaciones de terminal y los nervios de perder el bondi pensando que era el último (nunca voy a llegar en hora a ningún lado, eso ya es un karma), pero ya estaba en el ómnibus entre escribiendo, leyendo y dormitando, hasta que 8 horas y media después estiré las patas sobre tierras madrileñas. Llamé a Jaime quién después de un período en el que no me creía que estaba ahí, otro que me puteó por no haberle avisado antes para planificar todo (se quieren hacer los espontáneos para diferenciarse de los catalanes, pero en el fondo son lo mismo), me dijo que estaba fuera de Madrid en la casa de la madre en plena cena familiar, y que cuando zafara me iba a buscar donde estuviera.
Así fue que solita parada en la terminal pensé "...¿y ahora?". Es linda esa sensación mezcla de vértigo y libertad de sentir que tenés toda una ciudad para vos y que no necesitás más de lo que tenés en la mochila. Con una sonrisa en la cara e investigando lentamente el mapa gigante del centro de Madrid que tenía frente mío, fue que decidí ir a Chueca que es un barrio del cual había oído mucho. Es muy fácil moverse en estas ciudades tan bien comunicadas, donde metiéndote en la red de metros llegás a cualquier lado. Así fue que llegué a Chueca, caminé por sus callecitas en la fría noche de fin de año, con poco movimiento y muchos carteles que anunciaban fiesta después de las 12.
De este lado del charco así como están las cadenas de supermercados, existen una especie de "almacenes" o "autoservicios" que los administran los Pakistaníes en Barcelona y los chinos en Madrid. Además de que cierran más tarde que los supermercados, abren los domingos, lo cual te saca de apuros muchas veces aunque te cobren un poquitín más caro todo (a veces se van al carajo). Cuando me dí cuenta de que no tenía uvas para las 12, me metí en un chino a ver si encontraba (tienen de todo).
Y me encontré con que los chinos que no tienen ni un pelo de pelotudos, ya tenían el negocio de las 12 uvas montado! Después te los encontrabas en las esquinas "uva un eulo, uva un eulo". Seguí caminando y me dejé llevar por las callecitas de Chueca hasta que sin querer, llegué a la Puerta del Sol.
Ahí estuve deambulando y observando a toda la gente que de a poco se iba arrimando al reloj de la Puerta del Sol: turistas la mayoría!! Mucho angloparlante, mucho inmigrante latino con su familia, grupos de jóvenes, familias, viejas y viejos, todos con pelucas de colores que también vendían los chinos éstos que son unos crá.
Ahí fue que elegí un lugar, me senté y empecé con la cena de fin de año más austera de mi vida: nachos, refuerzo y vino. Había mucha gente en grupo en el mismo plan que yo: rondas con bebidas, comida envuelta en papel de aluminio. No vi más gente sola. Cuando estaba terminando de comer apareció una pareja de colombianos muy simpáticos que se sentaron al lado mío y me dieron charla (sí, aunque parezca mentira yo estaba más bien silenciosa y sin mucha iniciativa de hablar con nadie). Trabajaban en una aerolínea y les había tocado terminar el año ahí. Se conocieron trabajando y hace un par de años que están casados. Fueron una muy linda compañía y fue con ellos que compartí la transición. Me enseñaron que con cada uva hay que pedir un deseo, y para no olvidarse de ninguno ni improvisar a la hora de las campanadas, ellos los escribían antes. Entonces agarré mi libretita y empecé a pensar cuidadosamente cuáles iban a ser mis 12 deseos, mis 12 pedidos a este 2009 que así como un hermano mayor intachable, tiene el desafío de superar un año completito como fue el 2008. A todo esto les comento a los colombianos que soy maquilladora, que llevé las pinturas con la idea de pintar pero me dio verguenza o nosé qué de estar sola y no saqué los maquillajes ni pinté a nadie, que por ahí si tenían ganas los podía pintar a ellos. No sabía que la idea les iba a entusiasmar tanto, así que los pinté a los dos ante las miradas atónitas de los gringos de alrededor.
Ya quedaban 10 minutos para las 12 y la gente estaba como desacatada. Proyectaban en la Puerta del Sol imágenes y luces de colores, sonaba música y mensajes pro Madrid del tipo "Madrid: about culture" que me pareció ridículo que fuera en inglés, pero bua...
Se hicieron las 12 y empezaron las campanadas... entre el quilombo que había nos hicimos un lío que nos comimos las uvas como el orto, nada de una uva por campanada porque empezamos como cuatro campanadas tarde!! Así que así fue que me las morfé todas de una trayendo imágenes a la cabeza de la gente que quiero, que extraño, de Uruguay, de lo que me hace bien y de lo que quiero para este año que empieza. La emoción fue inmensa, la alegría de estar donde elegí estar, la certeza de que soy una privilegiada y de que la vida es generosísima conmigo. Y de que el 2009 va a ser lo que yo quiera, porque es ridículo eso de pedirle deseos a un calendario cuando en realidad todos sabemos que todo depende de uno, y que es uno quien tiene que pelear por lo que quiere y provocar que esas cosas que se "desean" pasen y salgan del plano del ideal para bajar a la tierra. A las 12 y media ya las familias con niños se estaban yendo y los que quedaban eran los borrachos. Bajo miles de camaritas, teléfonitos y flashes empezó el 2009 en la Puerta del Sol, nada había cambiado: solo más gente borracha, los divinos de los colombianos que se despidieron y se fueron y yo que volvía a estar sola, esta vez estrenando año. Luego más gente: ahora mis compañeros iban a ser dos argentinos y un brasilero que se vinieron de Barcelona para arrancar el año en Madrid, ahí ya saqué las pinturitas y nos hicimos todos amigos. Horas después apareció Jaime y me llevó a un bar donde había música del tipo Andrés Calamaro (acá es como uno más) y bailamos y tomamos hasta que se hizo de día, y ahí sin parar de reírnos haciendo el baile de la cobra hasta que se hicieron las 9 de la mañana y ya sin una gota de energía me acosté a dormir. Dormí tan profundamente que al otro día no sabía bien donde estaba, y luchando contra la resaca fue que desperté a Jaime para ir a recorrer la ciudad en las pocas horas que me quedaban ahí. Agarramos la moto de su amigo y salimos a pasear como en las pelis. La Latina, Chueca denuevo, Retiro, Lavapiés, la puerta de Alcalá, el Palacio Real, Cibeles, todo arriba de la moto y haciendo paradas estratégicas en un primero de enero con una Madrid, al igual que nosotros, resaqueada. Visitamos al porteño amigo responsable de que Jaime conozca tanto la cultura "rioplatense" y de que haya estado tanto en Argentina como en Uruguay, tomamos una cerveza "bien tirada, no como en Barcelona que no te saben tirar una buena caña" y seguimos paseando y nos encontramos con un personaje conocido de Jaime que nos llevó a una casa de té muy árabe donde estuvimos charlando hasta que se hizo la hora de emprender la retirada. Fue así que agarré mis cositas y Jai me llevó hasta la terminal Av. América para luego de un abrazo fuerte y un hasta pronto, volver a mi casa en Barcelona. Y así empecé el año, un poco dejándome llevar por mis ideas locas, un poco haciendo balance y proyectando este 2009 que va a ser increíble, otro poco extrañando que, como ya aprendí a esta altura, hace bien pero con la alegría de haber sumado una historia más para el álbum de mis aventuras, para cuando sea una vieja loca que le cuente a sus nietos las cosas que hacía cuando era joven y que vaya a saber si dentro de unos años alguien me las cree, al mejor estilo Edward Bloom en la historia de "El Gran Pez".