Ellas vienen a enseñarnos que las cosas más hermosas del mundo duran tan poquito.¿Ustedes qué piensan?
Antes de irme de Montevideo, una persona que me conoce lo suficiente me dijo: “Vale, vos te vas ahora y va a volver otra persona. Éste viaje que vas a hacer te va a cambiar tanto que cuando vuelvas, ya no vas a ser vos”.
Este comentario no tenía ninguna connotación negativa, y en el momento no lo entendí, y hasta me enojé diciendo que me parecía una pavada y que siempre voy a seguir siendo la misma y que ese cliché de “los viajes te abren la cabeza” me tenían harta y los encontraba bastante prediseñados y pelotudos.
Con el correr de los días, los meses (ya van 6, parece mentira…) empecé a entender el verdadero significado de ese comentario, que no me voy a poner a explicar acá porque no creo que pueda encontrar las palabras que se acerquen a describir lo que quiere decir.
La realidad es que estoy cambiada en varios aspectos y paso explicar el lado más frívolo y superficial del cambio, el más fácil y el más evidente de notar. Luego del fracaso amoroso públicamente conocido, como soy tan sanita, canalicé mi angustia con la comida; nada de cigarrillos, alcohol u otros vicios refugio de grandes penas. Tengo por lo menos 5 kilos de más y si no se nota, ahórrense la cortesía: es que solo pongo las fotos donde no se nota mi patético sobrepeso. Tengo hambre todo el día y la sensación de saciedad la perdí hace mucho tiempo, no dejo de comer hasta que me empiezo a sentir mal de lo llena que estoy. Cualquier cosa sirve: galletitas, pan con queso, leche condensada, todo me viene bien.
Estoy adicta al facebook: luego de meses de oponer resistencia ya que no me interesa estar metida en el chusmerío diario y esto de estar contando qué estoy haciendo, por la necesidad de ver la fecha de cumpleaños de una amiga que no podía encontrar en ningún lado y me daba vergüenza reconocerle que me había olvidado, parí a mi usuario con mi nombre y mi apellido. El hecho es que sí, no lo cerré y empecé a vivir este mundo del que voluntariamente había decidido quedarme por fuera. Entonces descubrí que sí, que me interesa saber TODO de gente que por temas técnicos no puedo llamar todos los días ni de arreglar para tomar una en la rambla. Me interesa a donde van, qué hacen, quienes tienen como amigos, y sobre todo, si subieron alguna foto. No quiero extenderme más porque mi relación con el facebook amerita un post aparte.
Me fanaticé con Sex and the city: yo que jamás pude esbozar una sonrisa mirando (poquísimas veces y durante escasos minutos) “Friends”, ahora no puedo parar de fijarme cuándo lo pasan denuevo y quedo con temblequeos cada vez que termina un escueto capítulo, porqué será que son tan cortos? Para dejarnos en lo mejor con ganas de más?
También he adquirido nuevos hábitos con respecto a la comida: un café con leche después de almorzar. Sé que es raro, nunca lo había hecho, pero me acostumbré y es típico catalán. También uso jabón líquido en vez de jabón en barra. Cuando llegué a Barcelona con mi jabonera amarilla, vi que en las duchas de la gente en vez de una barrita resbalosa en un azulejo, existen frascos grandes de diferentes jabones perfumados en formato líquido. De la misma forma, esponjas de esas que son como red ofician de aplicador. Me divirtió la idea y así fue que me compré mi Palmolive “olor a verano” que denominé por su evocación al agosto. Se me terminó hoy y voy a ver si cambio de fragancia para una más invernal.
Por último lo más predecible: se me pegaron un montón de palabras y frases de acá. Creo que la primera fue móvil en vez de celular, y no me resistí al cambio cuando por acá me preguntaron “porqué le dicen celular”. No supe qué responderle.
De todas formas no se asusten o no se hagan ilusiones, a pesar de estos nuevos hábitos o nuevas formas de conducta y de otras revoluciones menos tangibles, hay cosas que no cambian ni cambiarán nunca.
Y me encontré con que los chinos que no tienen ni un pelo de pelotudos, ya tenían el negocio de las 12 uvas montado! Después te los encontrabas en las esquinas "uva un eulo, uva un eulo". Seguí caminando y me dejé llevar por las callecitas de Chueca hasta que sin querer, llegué a la Puerta del Sol.


Así fue que nos sentamos a comer mientras sonaban distintas canciones navideñas que enseguida se transformaron en música pura y estrictamente brasilera. Se sucedieron las ensaladas y los sandwiches de Ana hasta que llegó el plato que tanto estábamos esperando: entrecot a la pimienta con papas al horno, arroz y farofa.

Mientras comíamos los helados de postre hablábamos sobre Legiao Urbana, Cazuza, Capital Inicial y otras bandas míticas del rock brasilero. Bailamos, nos reímos, nos pintamos las uñas, cantamos, sacamos fotos, comimos de lo lindo y tomamos todo el vino que encontramos cerca para después irnos a dormir con una sonrisa, llenas de regalos y con la certeza de que habíamos pasado una navidad diferente, que cualquiera de las tres va a recordar siempre.
Para regalar y regalarse: en una librería céntrica entre todas las agendas 2009, protagonistas de las góndolas mejor ubicadas, se encuentra la agenda de Mario Benedetti, así como la de Paulo Cohelo, la de las Leyes de Murphy y la de Joaquín Sabina entre otras.
Lucecitas navideñas en las calles así como en las películas. Prendidas o apagadas quedan preciosas. Va para mi sobrino, enamorado de los astros como su tía.
Vidrieras (escaparates) decoradísimos para la ocasión. La mayoría con un gusto exquisito. Ese arbolote en esa ventana sobre la Av. Diagonal es muy impactante.
Feria Navideña: están en todos lados, ésta es en Sabadell cerca de la casa del Chino y Anna. Venden chirimbolos y otras tantas cosas de decoración, así como pesebres, arbolitos y caga tiós. Un embole.
Sabadell iluminada una noche de diciembre.
Plaza Catalunya: punto clave del centro de la ciudad. En el fondo se ve el Corte Inglés, que además de esas lucecitas animadas, cada tantos minutos se encendía una musiquita navideña que parecía que estabas adentro de una de esas películas que pasan en los canales de aire en estas fechas.
Joyería en Paseo de Gracia, muy muy muy finoli, donde entró una rubia al mejor estilo Su Giménez con su caniche toy. Acá se puede entrar a la mayoría de los locales comerciales con perros. El tema es que nosé qué efecto provoca esta ciudad en los canes, que son todos mansitos y sumisos.
Portal del Ángel: otra de las peatonales más turísticas, vestida para la ocasión.


"Una de las tradiciones navideñas más curiosas se puede encontrar en Cataluña. Porque casi tan famoso como el Niño Jesús, y espero no caer en ninguna herejía con lo que digo, es la figurita del Caganer, uno de los elementos más queridos por los catalanes.
El Caganer es una pequeña figurilla que representa, para que nos entendamos, a una persona en cuclillas bajándose los pantalones, o la falda, según se tercie, respondiendo a la llamada de la naturaleza más humana. Su origen se remonta al siglo XVII, y a menudo, se encuentra escondido en alguno de los rincones más oscuros de la Navidad.
Algunos dicen que la figurita se hizo popular inicialmente entre los agricultores que creían que el Caganer ofrecía el abono indispensable para que el suelo se hiciera rico y productivo para el próximo año. Otros argumentan que la figura del Caganer estaba destinada a añadirle el lado más humano a la representación del misterio de la Navidad.
Los niños pequeños siguen jugando a buscar el Caganer en el portal de Belén, aunque para muchos el lugar elegido siempre suele ser debajo de algún puente, detrás del pajar o en otro lugar discretamente oculto, ya que se consideraría una falta de respeto ponerlo cerca de la escena principal del pesebre.
El Caganer suele ser una figurita de madera o arcilla y en la mayoría de los casos representa a un campesino catalán con su sombrero de color rojo tradicional, su barretina y fumando una pipa o un cigarrillo. Sin embargo, hoy en día podemos ver figuras de Caganer de cualquier forma y estilo, e incluso personajes famosos de la vida social.
Otro elemento tradicional de las navidades catalanas es el conocido como Tió Nadal, también llamado Cagá Tió. Suele medir unos 30 centímetros, y representa un pequeño tronco de árbol con patas y una cara sonriente, coronada con una versión en miniatura de la tradicional barretina.
A partir del 8 de diciembre, día en el que la fiesta de la Inmaculada Concepción da paso a las Navidades propiamente dichas, al Cagá Tió se le alimenta de dulces, frutos secos, higos y turrones todas las noches, acostándolo luego con una mantita. En la víspera de Navidad o el mismo día, en función de la familia, uno de los extremos del Cagá Tió se coloca boca abajo para que haga sus necesidades de todo lo que ha comido estas navidades.
Para acelerar y ayudar a la tremenda evacuación que debe realizar el pobre Cagá Tió, los niños suelen cantar canciones y gritan con palos ¡¡¡ Cagá Tió, Cagá Tió !!!… sobre todo cuando comienzan a mostrar algo de impaciencia. Entonces alguien toma lo que ha depositado Cagá Tió y se comparte con todos los presentes. Por supuesto, si el Cagá Tió nos dejara con hambre, siempre existe la posibilidad de ir corriendo a alguna de las pastelerías que en Cataluña, por estas fechas, hacen unos dulces exquisitos."
Para los niños catalanes los regalos no se los deja Papá Noel, sino que se los deja el Tió, que no solo los deja sino que los caga. Otra de las cosas que no dice en este texto que saqué de un portal de internet, es que los niños tienen que darle con un palo al Tió para que éste cague los regalos. Osea: lo cagan a palos, se van y cuando vuelven a modo de agradecimiento o algo así como un efecto laxante de la violencia, están los tan ansiados regalitos esperando por sus respectivos niños. Toda esta demencia me llevó a dos conclusiones, una inmediata y otra más tardía: la primera es que estos tipos están absolutamente locos y la segunda es que realmente nosé qué es más loco,: si un tronco que caga regalos después de azotado o un viejo gordo y barbudo que vuela en un trineo tirado por renos y llega al Uruguay en pleno verano cuando hace 45 grados a la sombra vestido un traje de piel abrigadísimo rojo y blanco, colores que tienen una particular y misteriosa coinicidencia con el logo de tan afamada bebida refrescante.
Hace una semana que empecé a trabajar en Zara. Sí, así como lo leen: me absorvió el sistema y estoy de trajecito negro, maquillaje y "pelo con laca" como le dicen acá y me resulta muy gracioso. Pero no se crean que trabajar en Zara acá es como trabajar en Zara allá: acá Zara es como Chic Parisien o algo así: hay cada 5 cuadras y es donde se consigue la ropa más barata. Inditex es una de las empresas españolas más grandes, con 4 mil tiendas en todo el mundo, que agrupa un montón de marcas de ropa entre ellas (y la más conocida) Zara. Todo funciona más o menos como hemos visto en Uruguay: vidrieras vistosas, ropa ordenadísima, colores especialmente colocados, todo muy prolijo y luchando contra la entropía natural que se da entre trapos y mujeres en un mismo lugar. Mi trabajo consta básicamente de doblar ropa una y otra vez, doblar el mismo buzo para que quede presentable chiquicientas veces si es necesario. También le sonrío a la gente que entra y corro amablemente hasta el almacén a buscar ese talle que ya no está en la tienda y que es justo el que le quedaría bien a la catalana vieja y gorda que espera parada como un poste en el medio del camino. Aprendí a leer las etiquetas que tiene la ropa, lo que se llama "referencia" y que es un número de 10 cifras para almacenar todo y que no se haga un lío terrible y otras mil cosas que una como clienta desconoce (ninguna demasiado turbia, no se hagan ilusiones), y que si no trabajás ahí son aboslutamente inútiles e inaplicables para el resto de tu vida.
En el día de hoy y por ser el primer capítulo de esta nueva entrega, les quiero dejar esta anécdota calentita del día de hoy, en plena interacción con mis compañeras de curro:
Cada día tengo una hora de entrada que varía entre las 16, 16:30 o 17. Como es normal, hoy me confundí y llegué a trabajar media hora antes de lo que tendría que haber ido (le regalé media hora de mi vida a Inditex), entonces ésta es la conversación que se dio en el vestuario donde están las "taquillas" (casilleros o lockers) mientras yo puteaba mirando la planilla donde dicen los horarios de entrada y salida de cada una:
Valentina:
-Pero la puta madre! Tenía que estar a las 16.30 y me vine media hora antes.
Compañeradetrabajoconelpelopasadoporlaplanchitaylacaradepelotuda:
- Ay! Es que eres tontaaaa!
Valentina:
-Bueno, para trabajar acá no se necesitan muchas luces...
Otra compañera de trabajo con cara de orto (rodeada de tres más que me miraban con cara de "soy pelotuda pero mirá que eso lo entendí":
- ¿Nos estás llamando tontas?
Valentina:
- Nooooooo, era un chiste!!! (ouch!, ésta va para el blog).
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Acto seguido: Organizaron un amigo invisible y no me invitaron.